«Sé positivo. Sé productivo. Sé apasionado». Estas tres frases se combinan para definir el mantra que impulsa al director ejecutivo y fundador de Visionary Acts, LLC, Darrius Mylze Johnson.
Procedente de una familia con inclinaciones musicales y artísticas, Darrius estaba destinado a seguir un camino similar. Rodeado de inspiración durante toda su vida, persigue con entusiasmo las cosas que más le interesan.
Los recuerdos de dibujar, que se remontan a la guardería, son algunos de los más queridos para él. Recuerda que su madre le compraba muchos libros para dibujar porque siempre dejaba dibujos en las casas de otras personas. Sonríe al recordar una vez que recorrió su barrio tratando de venderlos por un dólar cada uno. Incluso entonces, había orgullo detrás del esfuerzo que ponía en su arte, y le gustaba.
La pasión por la música, el diseño gráfico y la fotografía le surgió de forma natural y sin esfuerzo. Fuera cual fuera su interés, siempre encontraba la manera de sacarle partido. Incluso el baile —otra forma que descubrió para expresarse—, concretamente el krump.
Darrius y su hermano Kevin, también conocido como «Dough», decidieron tomarse en serio la grabación de música y la creación de vídeos musicales. Uno de los mentores de Dough le dijo que necesitaba crear un sello discográfico para su música, y le planteó la idea a su hermano menor, quien se mostró de acuerdo.
Una noche de 2011, su vida cambió para siempre. Tras terminar el videoclip de Dough, Darrius se disponía a subirlo a YouTube, pero se dio cuenta de que necesitaba un nombre para el canal. Pasó innumerables horas investigando intensamente y finalmente se le ocurrió un nombre que le acompañaría durante el resto de su vida. Esa noche nació Visionary Acts.
Desde entonces, se ha propuesto encontrar formas nuevas y creativas de expandir su marca. A medida que más personas invertían en la marca, más se daba cuenta de que estaba creando algo especial.
Con años de arduo trabajo, dedicación e inversión personal, ha creado una empresa de producción multimedia con un equipo de personas que comparten su visión. Darrius siente que ha recorrido un largo camino, pero aún le queda mucho trabajo por delante. No es de los que rehúyen el trabajo duro, por lo que ha adoptado una actitud de «lo que sea necesario». Con su fe en Dios y el apoyo de su familia, amigos y clientes, sabe que todos los sacrificios de hoy darán frutos abundantes mañana, lo que le permitirá seguir haciendo lo que le gusta: crear belleza para que otros la contemplen.
Cuando se le preguntó por qué quería ser recordado, respondió: «No como un modelo a seguir, sino como una inspiración para los demás. A través del trabajo comunitario. A través del arduo trabajo que he dejado atrás. Por haber ayudado a muchas personas de mi ciudad y más allá. Aunque se olviden todos mis logros, espero que la gente me recuerde como alguien que encontró la manera de sonreír en tiempos difíciles. Alguien que trabajó sin que nadie lo viera. Y, por último, alguien que sirvió, dio y ayudó a construir la comunidad». Palabras profundas de un joven dinámico y apasionado, que cada día da pasos hacia su grandeza. Sin duda, un verdadero visionario.